ACTIVISMO CREÍBLE EN LA MADUREZ
- 29 jul 2015
- 3 min de lectura

Como adaptarme a una nueva Organización
Estas semanas que llevo vividas en mi nuevo proyecto, están poniendo a prueba mi capacidad para integrarme en un entorno cultural diferente. Además, en esta ocasión estoy viviendo este proceso con una aproximación distinta, más calmada, menos estresada y, creo, con más perspectiva. Es como si de repente los años de experiencia, las situaciones similares ya vividas, el último periodo cuasi-sabático en el que he aprendido más de lo que creía, se combinaran en un coctel especial para aportarme una serenidad y una sensación de control de la realidad que no eran tan evidentes en mis otras incorporaciones.
Así, y a pesar de la necesidad urgente de entender al nuevo negocio, sus actores y su lenguaje, de la complejidad de la Organización y de su momento evolutivo; de la auto exigencia de comenzar a aportar valor de forma evidente lo antes posible, a pesar de todo ello, me siento impelido por un claro sentido de urgencia a actuar, pero al mismo tiempo con la seguridad suficiente como para marcar yo los tiempos y asegurar que lo poco que de momento aporto tiene realmente contenido, y así ir estableciendo una relación de confianza en mis interlocutores.
Generando confianza
Este factor, la confianza, es un elemento fundamental para el buen desempeño de mi rol en Recursos Humanos, y es paso previo a la posibilidad de ejercer ese activismo del que hablo en el título. Sin confianza no hay crédito ni espacio para la acción más allá de los límites que marcan las normas y procedimientos. Sin confianza la emoción no se manifiesta y la audacia se contiene. Por ello, repito, mi primer reto personal aquí y ahora es construir y alimentar esa confianza con mis interlocutores (todos y en 360º a mi alrededor) que luego sea la cimentación solida de mi gestión y acción futuras en esta Empresa.
Y en este momento y circunstancias, la confianza de la que hablo tiene mucho que ver con las expectativas que hay detrás de mi llegada. Expectativas que varían según quien sea mi interlocutor/cliente, pero que en cualquier caso son igual de exigentes y de prioritarias para el expectante. Por ello, entiendo que la medida en la que sea capaz de gestionarlas y de cumplirlas estará en relación directa con la confianza que seré capaz de inspirar. Por tanto concluyo que mi prioridad ahora radica en la correcta identificación de las distintas expectativas que me rodean, y en su adecuada gestión y eventual cumplimiento.
Dentro de este conjunto de expectativas, pongo en primer lugar las de las personas con las que voy a trabajar en RRHH, es decir con mi equipo. Porque en la medida que logre su vinculación y su confianza, estaré estableciendo las bases que garanticen que conseguiremos los objetivos estratégicos que tenemos planteados.
No concibo una acción de éxito sin estar integrado en un equipo cohesionado y alineado, compuesto por individualidades fuertes, competentes y autónomas, que deciden identificarse y trabajar como uno solo por unos objetivos comunes y retadores. Así además les contaminaré, espero, con mi entusiasmo por convertirnos en activistas creíbles, o también audaces solventes si se prefiere. Es decir profesionales de Recursos Humanos que se caracterizan por su audacia innovadora y casi irreverente, arrastrando a la organización en la que son agentes de cambio hacia nuevas formas más eficientes y sencillas de hacer. Pero que al mismo tiempo son creíbles, o solventes, porque con su competencia profesional, su expertise, y su calidad humana aseguran el rigor, la relevancia y realismo de sus propuestas.
Si esto lo consigo, en ello estoy, y brota aquí un pequeño ejército de estos activistas, estoy seguro de que en un plazo no muy largo mi Organización será un referente en su mercado, y lograremos dejar un legado a futuro que contribuirá a mantener y reforzar nuestro liderazgo. En definitiva y como siempre digo, vamos a dejar de ser Business partners para ser part of the business.


















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